Para hablar del aprendizaje del oboe debemos conocer algo de su evolución histórica. El origen y los antecedentes familiares de este instrumento se remontan a la más lejana antigüedad y aunque sería muy interesante realizar un estudio exhaustivo acerca de su larga historia, al menos consideramos conveniente mencionar aquí algunos datos y acontecimientos referidos al instrumento.
Desde las primeras construcciones de oboes primitivos hasta nuestros días, la expansión y desarrollo de su perfeccionamiento, conseguido en cada uno de los instrumentos que integran esta familia, ha sido asombroso y espléndido para la música.
Durante su larga trayectoria, hay que distinguir dos corrientes fundamentales que siguieron caminos diferentes, como son: el oboe oriental, extendido por los continentes africano y asiático y el oboe occidental, centrado en Europa, donde se popularizó a partir de la segunda mitad del siglo XVI. No obstante, aún en esta época, los oboes que se utilizaban hasta entonces eran de sonoridad demasiado penetrante e inadaptados a su nuevo uso con la sonoridad de las cuerdas y la flauta dulce. Esto ocurre hasta la llegada de Lully a la corte de Luis XIV de Francia, donde presentó por primera vez el oboe propiamente dicho, hacia 1660. Lully hizo creer en la necesidad de construir un instrumento de sonoridad más agradable, de tesitura más amplia, de mejor afinación y de gran belleza en la construcción y ornamentación del torneado de la madera.
La invención de este instrumento, con las características que acabamos de describir, se le atribuye a Jean Hotteterre, ayudado, según parece, por Michel Philidor (ambos pertenecientes a diferentes familias de músicos compositores, intérpretes y constructores de instrumentos musicales). Posteriormente han sido muchos los constructores e investigadores músicos que han introducido mejoras importantes en el desarrollo de la técnica mecánica y acústica del oboe. Podríamos citar a Frederick Triébert como uno de los más destacados por las aportaciones y modificaciones que introdujo al instrumento. A todos ellos debemos la construcción del oboe moderno europeo. Ya a finales del siglo XVII quedó establecido en la orquesta con su aspecto actual, extendiéndose rápidamente por toda Europa y permaneciendo igual, en esencia, hasta la Sinfonía Heroica de Beethoven; durante todo ese período fue, a excepción del violín, el instrumento solista más admirado, consolidándose plenamente durante el periodo clásico. No obstante, aunque el perfeccionamiento técnico de la construcción ha permitido ampliar considerablemente su agilidad, todavía hoy no se ha llegado a su total perfeccionamiento técnico, ya que aún presenta algunas dificultades, en la técnica mecánica, que los compositores tienen que tener en cuenta a la hora de escribir determinados pasajes para este instrumento.
La familia del oboe
La familia del oboe tiene grandes afinidades con las tesituras de la voz humana. Se compone del oboe ordinario (soprano), el oboe de amor (mezzo-soprano) y el corno inglés (contralto). Han desaparecido otros muchos como el oboe pastoril, el tenor, el bajo y el contrabajo, llamado también bombarda (antepasado directo de la familia de los fagotes). Hay que destacar la gran variedad de instrumentos de esta familia que han existido según los países y las distintas culturas, de cuyo proceso de selección ha resultado la desaparición de gran número de ellos.
Por Miguel Quirós Parejo.
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